Fantasías sexuales. ¿Soy «normal»?

A muchas personas les preocupan sus fantasías sexuales y dudan si son "normales" por ellas. Sin embargo, las fantasías sexuales forman parte de la sexualidad humana.

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Mujer tumbada

Las fantasías sexuales son representaciones mentales eróticas que generamos. Tanto hombres como mujeres las tenemos.

Las fantasías sexuales forman parte de la sexualidad humana por lo que no hay que negarlas, ni tenerles miedo, sino ajustarlas para que nos generen satisfacción. Tener fantasías sexuales no significa que estemos insatisfechos con nuestra sexualidad. De hecho, en casos de bajo deseo sexual pueden ser de gran ayuda para incentivarlo.

Por tanto, las fantasías sexuales suelen ayudar a nuestra sexualidad, sin embargo, en algunas ocasiones, algunas personas piensan que lo que imaginan no es normal, puede ser insano, desconocen de dónde surge, piensan que tener una fantasía sexual conduce a practicarla, sobre todo, cuando la fantasía puede ser moralmente cuestionable por la sociedad.

¿De dónde vienen las fantasías sexuales?

Pueden aparecer a raíz de una experiencia real, de una sensación física nueva y agradable, de algo que hemos presenciado como la escena de una película, de un sueño, de una lectura erótica, etc.

¿Tener una fantasía sexual implica trasladarla a la realidad?

No. Hay que tener en cuenta que imaginar algo no nos conduce a llevarlo a cabo. Por ejemplo, podemos imaginar que robamos un banco, lo que no significa que lo hagamos en realidad, ni significa que seamos ladrones. En nuestras fantasías somos nosotros/as quienes tenemos el control, en la realidad no.

Mujer que no puede ver

Tenemos que permitirnos dar rienda suelta a nuestra imaginación sin tenerle miedo. No hay que olvidar que lo que sucede en nuestra imaginación es privado y ficticio. A nuestras fantasías sexuales nadie tiene acceso a menos que decidamos compartirlas con otra persona. Las fantasías sexuales son otra forma de estimulación que pueden proporcionarnos un gran placer sexual.

Algunas fantasías son placenteras, excitantes y divertidas, y otras pueden resultar incómodas, considerarse inadecuadas e incluso que nos generen malestar. Esto depende de la interpretación que les demos y de los sentimientos que nos provoquen. Hay personas que se sienten avergonzadas o preocupadas por sus fantasías sexuales, lo cual provoca que no disfrute de su sexualidad.

Es importante en estos casos volver a recordar que las fantasías son producto de nuestra imaginación y podemos cambiarlas para generar otras más satisfactorias.

Además, hay personas que prefieren que las fantasías se queden en eso, en el producto de nuestra imaginación para que sea más excitante o por imposibilidad de realizarla debido a su complejidad. En otros casos, la persona puede desear realizarla. Esto depende de cada individuo. Cuando involucra a nuestra pareja, no hay que olvidar que, si queremos llevarla a cabo, nuestra pareja tiene que estar de acuerdo, por lo que es fundamental que hablemos con ella antes de realizarla.

¿Cuándo deberíamos cambiar nuestras fantasías sexuales?

Si nos provocan placer, nos excitan y estimulan esa fantasía funciona. Sin embargo, si la fantasía nos preocupa, nos genera malestar, es intrusiva e interfiere en nuestra sexualidad hay que modificarla. Esto puede suceder cuando la fantasía va en contra de la realidad que vive la persona, cuando a pesar de estar en nuestra imaginación, la persona percibe que no puede controlarla o cuando se producen conductas negativas o peligrosas.

En estos casos, la persona tiene que desechar esa fantasía y buscar una nueva. Para ello puede valerse de herramientas como escenas de películas, lectura erótica, etc.

Mujer leyendo en la cama

Como ejemplo de una fantasía que puede generar malestar, debido a que se considera socialmente incorrecto, sería aquella que conlleva una infidelidad, ya que pueden aparecer sentimientos de culpa y arrepentimiento. Sin embargo, que una persona tenga este tipo de fantasía no significa necesariamente que vaya a cometer una infidelidad.

¿Cuándo buscar ayuda?

Las fantasías sexuales pueden considerarse un problema que requiera ayuda profesional cuando se llevan a cabo y esto genera malestar y/o afecta a las áreas sociales, educativas y/o laborales de la persona, pueda conllevar conductas de riesgo para el individuo y/o para otras personas o incumpla la ley.

También pueden conllevar un problema cuando es únicamente mediante ellas cuando la persona puede llegar al orgasmo. Las fantasías en estos casos pueden convertirse en una obsesión que deriva en deseos sexuales compulsivos que la persona debe realizar.

En estos casos es recomendable contactar con un profesional para trabajar al respecto y disminuir nuestro malestar.

Referencias:

Fantasía sexual. Recuperado el 06 de mayo de 2019 de:  https://es.wikipedia.org/wiki/Fantas%C3%ADa_sexual

Jorba, N. (2013). Sexo gourmet: Conviértete en un sibarita sexual. Debolsillo.

 

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