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Fantasías sexuales. ¿Soy «normal»?

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Mujer tumbada

Las fantasías sexuales son representaciones mentales eróticas que generamos. Tanto hombres como mujeres las tenemos.

Las fantasías sexuales forman parte de la sexualidad humana por lo que no hay que negarlas, ni tenerles miedo, sino ajustarlas para que nos generen satisfacción. Tener fantasías sexuales no significa que estemos insatisfechos con nuestra sexualidad. De hecho, en casos de bajo deseo sexual pueden ser de gran ayuda para incentivarlo.

Por tanto, las fantasías sexuales suelen ayudar a nuestra sexualidad, sin embargo, en algunas ocasiones, algunas personas piensan que lo que imaginan no es normal, puede ser insano, desconocen de dónde surge, piensan que tener una fantasía sexual conduce a practicarla, sobre todo, cuando la fantasía puede ser moralmente cuestionable por la sociedad.

El fetichismo travestista

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Sujetador y un tacón

El fetichismo travestista es un tipo de fetichismo sexual en el que la persona obtiene satisfacción sexual por el contacto y/o revestimiento con prendas pertenecientes al sexo opuesto, especialmente con la ropa interior. En este caso, la ropa del sexo opuesto sería el objeto fetiche.

Pero, ¿qué es el fetichismo? El fetichismo se puede definir como una excitación sexual intensa y recurrente provocada por el uso de objetos inanimados o un gran interés específico por parte(s) del cuerpo no genitales, que se manifiesta por fantasías, deseos o comportamientos concretos.

El travestismo hace referencia al acto de vestirse con ropas pertenecientes al sexo opuesto. Sin embargo, una persona puede travestirse en distinto grado, no tiene por qué usar absolutamente todas las ropas del sexo opuesto, puede travestirse únicamente con la ropa interior. Asimismo, no tiene por qué realizar esta conducta siempre, sino que puede elegir travestirse de forma ocasional o bien en su día a día. Esto es algo personal de cada individuo.

Disfunciones sexuales… ¿Por qué?

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Hombre cubriéndose el pene con las manos

La disfunción sexual se refiere a la dificultad durante cualquier etapa del acto sexual (deseo, excitación, orgasmo y resolución) que impide a la persona tener una actividad sexual satisfactoria.
Las disfunciones sexuales pueden manifestarse al inicio de su vida sexual o más adelante.

¿Cómo se diagnostica una disfunción sexual?

Para diagnosticar una disfunción sexual hay que tener en cuenta la edad y la experiencia del individuo, la frecuencia y cronicidad del síntoma, el malestar que le genera y el efecto sobre otras áreas de su actividad (laboral, familiar, social, etc.). También hay que valorar el bagaje étnico, cultural, religioso y social de la persona, ya que puede influir en su deseo sexual, sus expectativas y su actitud ante las relaciones sexuales y el proceso de salud-enfermedad.

Sinestesia: Sentidos complementados

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Números coloridos
¿Qué es la sinestesia?

La sinestesia es un fenómeno neurológico que se caracteriza por la activación simultánea de dos sentidos a pesar de que uno de ellos no ha sido estimulado directamente. Esta activación se produce de forma involuntaria, automática y consistente a lo largo del tiempo. No se puede controlar.

Un ejemplo de sinestesia sería cuando a través del oído por un sonido se provoca la percepción de otro sentido que no se ha estimulado como la vista, a través de la visualización de un color.

Las percepciones sinestésicas son específicas para la persona, aunque distintas personas sinestésicas pueden compartirlas, y poseen relevancia emocional.

¿En qué consiste el Síndrome de Noonan?

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Niño en parque

El Síndrome de Noonan es un trastorno genético debido a una mutación en el cromosoma 12, que se caracteriza por presentar una estatura baja, cardiopatía y alteraciones morfológicas. La frecuencia con la que aparece es similar a la del Síndrome de Down.

El Síndrome de Noonan suele presentar comorbilidad con la discapacidad intelectual, aunque ésta suele ser leve. Asimismo, pueden presentar retraso psicomotor, problemas de visión y audición.

La fábula de los 17 camellos

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Camellos descansando

Hoy os traigo una fábula que he leído y me parecía interesante compartir, aunque no he podido descubrir quién es el autor de la misma:

«En Arabia vivía un hombre modesto con sus tres hijos. Cuando éste murió, les dejó como herencia todas sus pertenencias y su ganado. Entre lo heredado, había 17 camellos. El deseo del padre, era que los repartieran de la siguiente forma:

  • La mitad para el hijo mayor (17/2 = 8,5).
  • Una tercera parte para el segundo (17/3 = 5,666666666666666666667).
  • Una novena parte para el menor (17/9 = 1,888888888888888888889).