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El paciente oculto

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Mujer paseando a un hombre (paciente) en silla de ruedas

Una persona dependiente va asociada a una cuidadora, ya que la necesita para su día a día. Normalmente, nos preocupamos de que a la persona dependiente no le falte nada e intentamos proporcionarle todos los cuidados necesarios, olvidando a la persona cuidadora, hecho que puede convertirla en paciente oculta.

Ser cuidador/a representa un gran cambio en el modo de vida. Implica adaptarse a una situación diferente, cambiando las funciones habituales, las responsabilidades, las preferencias, la realización de tareas (asumiendo más de las que ya se tenía en la mayoría de los casos), y pudiendo desatender así el cuidado físico, psicológico y social para atender las necesidades de la persona cuidada.

Esto puede derivar en una doble vertiente, por un lado, puede generar sensación de utilidad, de compensación por lo que esta persona hizo anteriormente por nosotros/as, y una mayor unión con la persona cuidada. Por otro lado, puede resultar abrumador y generar incertidumbre, ante lo cual se pueden dar multitud de respuestas según la persona.

Aprender a controlar la ira

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Chica gritando

A pesar del «prejuicio» que se tiene respecto a la ira por considerarla una «emoción negativa«, la ira es una emoción normal que hay que aprender a gestionar como el resto de las emociones.

Si dejamos que nuestra ira nos haga explotar y no la gestionamos correctamente, nos afectará pudiendo perjudicar nuestra salud física (aumento de la tensión arterial, sudoración, taquicardia, etc.) además de la mental debido a los pensamientos negativos posteriores sobre cómo hemos reaccionado. Asimismo, también puede perjudicar a nuestro entorno, especialmente a la hora de relacionarnos con otras personas.

Miedo a salir a la calle

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Hombre mirando a la calle desde su ventana

Ya hay bastantes territorios que se encuentran en la fase 3 de la desescalada debido a la pandemia por el COVID-19. Sin embargo, ha sido una situación tan estresante y traumática para muchas personas que ha derivado en que algunas de ellas tengan miedo a salir a la calle o recuperar su vida “normal”.

El confinamiento ha provocado la obligación de permanecer en casa durante un largo período de tiempo para evitar el contagio de coronavirus, limitándose las salidas en un primer momento a ir a la compra y suplir necesidades básicas. Poco a poco se fueron liberando las restricciones, ampliándose las actividades para las que se podía salir, los horarios, etc.

Duelo: La dificultad de la despedida

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Despedida

En la situación que estamos viviendo debido a la pandemia ocasionada por el COVID-19, desgraciadamente, hay muchas personas que no han podido darle el último adiós a sus familiares y allegados. El duelo forma parte de nuestra experiencia vital, ya que a lo largo de nuestra vida sufriremos distintas pérdidas: de seres queridos, de empleo, etc. Sin embargo, un duelo mal elaborado puede ocasionarnos un gran malestar.

Pautas para afrontar la cuarentena

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COVID-19

En estos días estamos pasando por una situación muy difícil en la que está en juego nuestra salud por el coronavirus. Desde el gobierno, se nos pide que nos quedemos en casa como medida de seguridad tanto para nosotros/as como para la gente de nuestro entorno. Sin embargo, estar todo el día en casa no es fácil.

Amaxofobia: Cuando se tiene miedo a conducir

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Hombre al volante

La amaxofobia es el miedo a conducir. Puede presentarse en distintos grados de afectación, provocando en la persona que la sufre ansiedad e incluso ataques de pánico. Según la fundación CEA, más del 28% de los/as conductores/as la padecen.

No todas las personas que tienen miedo a conducir han sufrido necesariamente un accidente de tráfico, sin embargo, cada vez más se ven afectadas por este miedo siendo la causa principal los cuadros de ansiedad. La amaxofobia puede haberse implantado por sentir ansiedad mientras se conduce, haberse sacado el carnet con dificultad o con presiones por su entorno, haber presenciado o sufrido un accidente grave, no percibirse con habilidad a la hora de conducir o temer la forma de conducir de otras personas.