Un tipo de Dependencia Emocional: El Síndrome de Fortunata

¿Conoces la novela 'Fortunata y Jacinta'? En ella se basa este tipo de dependencia emocional.

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Desde la antigüedad, ha sido conocido el papel de “la otra”, es decir, de aquella mujer que mantiene una relación con un hombre casado. Sin embargo, ¿todas las mujeres en este rol buscan lo mismo en su relación con ese hombre? Lo cierto es que no. Una mujer puede mantener una relación (sólo sexual o no) con un hombre casado por elección propia y consciente. Sin embargo, si esta mujer desea una unión más fuerte, sin aceptar el matrimonio de este hombre por el deseo de que esté exclusivamente con ella, y tiene miedo al abandono/soledad, se puede considerar que tiene el “Síndrome de Fortunata”. No nos equivoquemos, que se utilice la palabra “síndrome” no implica una connotación de enfermedad, sino un conjunto de conductas que se desarrollan.

El “Síndrome de Fortunata” es una forma de dependencia emocional. Recoge un conjunto de conductas (pensamientos, sentimientos y acciones) que determinadas mujeres repiten al mantener una relación con hombres casados.

El nombre de este síndrome se inspira en la novela de Benito Pérez Galdós, “Fortunata y Jacinta”. Su autor, describe el tipo de vínculo emocional que algunas mujeres desarrollan hacia determinados hombres casados: El sentimiento de amor permanente por un hombre, con independencia del tiempo que pase y a pesar de las circunstancias, incluyendo el hecho de que esté casado con otra mujer a quien no piensa dejar.

Sin embargo, la mujer sí que sería capaz de “dejarlo todo” por él. Desea convertirse en su esposa, en ser como ella. Desarrolla sentimientos de rabia y rencor hacia ella porque piensa que le ha quitado a “su hombre”.

El amor que siente lo justifica y explica todo, se mantiene a pesar de los desprecios y descalificaciones por parte del hombre, y/o de que la abandone periódicamente cuando se aburre de ella. Ella está dispuesta a esperar y perdonar.

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FreeImages.com/Federico Belloli
¿Qué perfil tiene esta mujer?

Ansiedad, inseguridad, baja autoestima y ambivalencia de sentimientos. Siempre hace saber al hombre su disponibilidad; sueña con el momento en que él deje a su esposa; tiene paciencia para aguantar la situación a pesar de lo que dure; idealiza al hombre y justifica los razonamientos que le da.  La mujer suele tener un poder adquisitivo inferior o menor estatus social, es más joven y tiene menos experiencia.

¿Cuáles son las características de este síndrome?
  1. Presencia de un sentimiento de amor intenso, repetido y persistente hacia un hombre casado con otra mujer.
  2. Actitud desapegada en cualquier otra relación que no sea la establecida con ese hombre.
  3. Capacidad para dejar atrás cualquier situación vital, de abandonar todo o asumir cualquier riesgo siempre que lo pida ese hombre.
  4. Creencia de que la vida no tiene sentido si no está con ese hombre.
  5. Creencia de que es ella la que tiene más derecho a estar con el hombre, aunque no se le reconozca social o legalmente; piensa que eso sería “lo justo”.
  6. La creencia anterior se refuerza si ha tenido hijos con el hombre. O manifiesta deseos intensos de tenerlos si no los ha concebido y procura conseguirlo.
  7. Ambivalencia de sentimientos hacia la mujer legítima socialmente (a veces rencor y desprecio, y otras veces comprensión, empatía y comprensión).
  8. Creencia de que el amor es el responsable de esta situación, y justificación ante sí misma y ante los demás de la perpetuación de la relación por esta razón.
  9. Fantasías optimistas de un futuro junto al hombre, imagina que algo sucederá para cambiar la situación y convertirse en la mujer que tenga la relación exclusiva, lo que le lleva a tolerar la presente coyuntura durante años.

La gratificación inmediata o a corto plazo que consiguen estas mujeres en el contacto con el hombre es reforzante.

Aunque no le guste ser la “otra”, es probable que, con el tiempo, termine por aceptarlo, y esa situación/relación acabe volviéndose normal por habituación. Seguirá pensando que en un futuro la situación cambiará y ella adquirirá el rol que realmente le corresponde, sobre todo ante el miedo que le produce pensar en la soledad y el vacío que implicarían la ruptura de la relación.

¿Cuáles son las variables disposicionales del Síndrome de Fortunata?
  1. Patrones educativos de dependencia; ser dirigida por un hombre.
  2. Valoración del sacrificio personal y postergación de las propias necesidades para satisfacer las de los hombres.
  3. Lástima por la otra persona y sentimiento de culpa por el malestar que le causará.
  4. Sobrevaloración del amor. La vida merece la pena si se tiene amor.
  5. Sesgos y distorsiones respecto a las relaciones de convivencia. La mujer con la que no vive se puede parecer a un noviazgo. Es excitante, divertido, distinto; crea un ambiente especial. La mujer idealiza esta convivencia.
  6. Baja autoestima. Acepta y consiente ser “la segunda” o “la otra”.

La gratificación inmediata que siente cuando está con el hombre y el miedo a la soledad y el vacío que implicaría la ruptura, hacen que se mantenga la situación.

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¿Cómo ayudar a una mujer con este síndrome?

No todas las mujeres habrán llegado a esta situación de la misma forma, por lo que hay que trabajar con cada una de forma individual. Lo fundamental es contactar con un/a profesional, pero siempre teniendo claro que es la mujer quien debe tomar sus propias decisiones libremente.

El/la profesional evaluará la relación, su historia y con qué recursos personales, cognitivos y emocionales cuenta para poder hacer frente a la situación.

Este artículo se ha basado en: Jorge Barraca: Una forma de dependencia emocional: El “Síndrome de Fortunata”. Papeles del Psicólogo, 2015. Vol. 36(2), pp. 145-152.

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