¿Existe el suicidio por imitación o “contagio”?

El suicidio es un tema tabú, complejo y en el que influyen multitud de factores.

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Suicidio

El suicidio es una conducta preocupante, ya que los últimos datos reflejan que en España hay más muertes por suicidio que por accidente de tráfico.

Hablemos primero del denominado efecto Werthe, que surgió a raíz de la novela de Goethe “Las penas del joven Werther”, publicada en 1774, y que tuvo mucho éxito en su día sobre todo entre los/as jóvenes. Esto se produjo a raíz de que numerosos jóvenes comenzaran a imitar la conducta del protagonista, llegándose a vestir igual y terminar suicidándose de forma similar.

Este hecho nos recalca que la identificación con una persona que esté pasando por circunstancias similares, nos lleva a pensar o a imitar la opción que tomó esa persona al verla como una opción viable.

Para evitar esto, es recomendable que a la hora de comunicar la noticia de un suicidio se omitan los elementos personales que puedan inspirar la compasión e identificación del receptor. Es muy importante dejar claro que no se debe sugerir que el suicidio ha ayudado a resolver los problemas del suicida, que no tenía otra vía de salida u opciones que tomar ni calificar el acto suicida como un hecho valiente o, por el contrario, de cobardes.

El “contagio” del suicidio es más frecuente entre la gente joven. Tengamos claro que la referencia al “contagio” no tiene la misma connotación al contagio por una enfermedad, ya que hablamos de contagio en cuanto a realizar una imitación de una conducta al encontrar semejanzas entre el modelo y nosotros, porque el suicidio es evitable y podemos encontrar factores protectores que nos hagan ser menos vulnerables ante la ideación suicida.

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En el caso de personas angustiadas que están pasando por situaciones estresantes y experimentadas como potencialmente suicidas, la exposición ante un caso puede hacer que se reinterprete el significado del suicidio y la situación y, por tanto, tomar decisiones o planteamientos suicidas. Sobre todo, si ha sido una persona de su entorno (familiares, amigos, compañeros de trabajo…) la que se ha suicidado o lo ha intentado, lo cual podría considerarse como un hecho facilitador o desencadenante.

A raíz de un estudio que se realizó en EEUU, se destacó que la manera en que los medios de comunicación tratan el suicidio puede favorecer un “efecto contagio”. Que se dé la información de un suicidio con muchos detalles, de forma sensacionalista o cuando el suicidio se aborda con admiración (valentía, romanticismo etc.) puede favorecer la aparición de conductas de imitación en la población, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes. Esto, sin embargo, no sucede si la información procura sensibilizar a la población y busca la prevención del suicidio.

Los medios de comunicación pueden minimizar el “riesgo de contagio” proporcionando una información concisa de los suicidios y sin hacerlas repetitivas, porque la exposición prolongada puede aumentar la posibilidad del contagio en personas vulnerables.

¿Por qué afecta más a adolescentes y jóvenes?

La adolescencia y juventud son épocas de gran inestabilidad, donde se deben hacer frente a múltiples cambios que pueden producir un intenso desajuste psicosocial. Para muchos, los cambios naturales del desarrollo a veces vienen acompañados por situaciones adversas (cambios en la familia, presión social y de compañeros, cambios de amistades o ruptura de pareja, etc.) que pueden resultar abrumadores. Estos problemas pueden percibirse de forma amenazante y casi irresoluble, cuya aparente solución sea el suicidio. Además, es importante destacar que durante esta etapa la personalidad aún no está bien formada, y puede ser voluble y vulnerable.

¿Cuáles son los factores de riesgo que podemos encontrar?

  • Neurobiológicos, padecimiento de alguna enfermedad, sobre todo la depresión o alguna enfermedad mental.
  • Haber tenido un intento de suicidio previo.
  • Orientación y diversidad sexual, relaciones conflictivas entre iguales, bullying.
  • Desestructuración familiar.
  • Existencia de psicopatología en padres.
  • Falta de apoyo social.
  • Abuso de alcohol y/u otras drogas.
  • Aspectos culturales y éticos.

Últimamente se han dado suicidios debido a la crisis económica, a la angustia que supone pasar hambre o pensar en vivir de manera “poco digna”.

A estos factores habría que sumarle la exposición a comportamientos suicidas, especialmente si son realizados por personas cercanas.Hombre bebiendo

Factores protectores ante el suicidio:

  • Resiliencia: Haberse recuperado de situaciones vitales estresantes, negativas o adversas, y ser incluso más fuertes que antes.
  • Tener un autoconcepto positivo: la valoración positiva de sus propias habilidades, capacidades y actitudes. Alta autoestima.
  • Alta capacidad de resolución de problemas.
  • Autocontrol, gestión, identificación y expresión emocional y de pensamiento.
  • Control de impulsos.
  • El optimismo disposicional: pensar que el futuro irá mejor. Centrarse en los aspectos positivos de su vida.
  • Buscar apoyo y ayuda. Normalizar el hecho de pedir ayuda ante situaciones adversas, confiar en amigos y familiares.
  • Eliminación del acceso en el hogar a métodos de suicidio.

Cualquier sujeto puede, en determinado momento de su existencia, sentir que la vida no tiene sentido por diversas causas, como una enfermedad física o mental, la pérdida de una relación, un suceso altamente traumático, etc. que puede llevar a considerar el suicidio como la mejor de las opciones.

Sin embargo, hay que hacer ver que un problema tiene muchas soluciones distintas. Para prevenir el suicidio, es importante la promoción de la salud, en la que se involucren profesionales de la salud, familiares, maestros y adolescentes.

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