La llama de la pasión y el deseo puede llegar a apagarse. Las relaciones sexuales en pareja no suelen tener una constancia invariable. Hay períodos en los que son más intensas y frecuentes y otros en los que menos. En general, al inicio de la relación este tipo de contacto es mucho más explosivo en todos los sentidos. Esto se puede explicar debido a la novedad, las ganas por vivir distintas experiencias, etc. Sin embargo, conforme pasa el tiempo, el sexo tiende a disminuir y a perder intensidad.
Si esto es temporal, es decir, si hay períodos en los que esa intensidad disminuye, pero en otros se recupera, no tenemos de qué preocuparnos, ya que es difícil, con las vidas que llevamos, mantener un ritmo constante. A veces, por preocupaciones laborales o familiares del día a día, no pensamos siquiera en el sexo, pero una vez que dichas preocupaciones desaparecen, se recupera el ritmo sexual.
