Desde la antigüedad, ha sido conocido el papel de “la otra”, es decir, de aquella mujer que mantiene una relación con un hombre casado. Sin embargo, ¿todas las mujeres en este rol buscan lo mismo en su relación con ese hombre? Lo cierto es que no. Una mujer puede mantener una relación (sólo sexual o no) con un hombre casado por elección propia y consciente. Sin embargo, si esta mujer desea una unión más fuerte, sin aceptar el matrimonio de este hombre por el deseo de que esté exclusivamente con ella, y tiene miedo al abandono/soledad, se puede considerar que tiene el “Síndrome de Fortunata”. No nos equivoquemos, que se utilice la palabra “síndrome” no implica una connotación de enfermedad, sino un conjunto de conductas que se desarrollan.
Y tú, ¿tienes el “Síndrome de Superman”?
¿Qué se nos viene a la cabeza cuando pensamos en un superhéroe? Normalmente, pensamos que es alguien fuerte, invencible, habilidoso, que todo lo puede, que incluso nos parece más atractivo por todo lo que hace por sí mismo.
¿Encontramos esto sólo en la ficción? La respuesta es NO. El “Síndrome de Superman” o de “Superwoman”, en el caso de una mujer, podemos encontrarlo perfectamente en las personas que nos rodean.
¿Existe el suicidio por imitación o “contagio”?
El suicidio es una conducta preocupante, ya que los últimos datos reflejan que en España hay más muertes por suicidio que por accidente de tráfico.
Hablemos primero del denominado efecto Werthe, que surgió a raíz de la novela de Goethe “Las penas del joven Werther”, publicada en 1774, y que tuvo mucho éxito en su día sobre todo entre los/as jóvenes. Esto se produjo a raíz de que numerosos jóvenes comenzaran a imitar la conducta del protagonista, llegándose a vestir igual y terminar suicidándose de forma similar.
¿Qué es el Burnout o Síndrome del Cuidador?
La vida de una persona cuidadora cambia radicalmente a consecuencia de la demanda requerida. Esta demanda/responsabilidad produce un gran cambio en su forma y calidad de vida. El Burnout es un síndrome producido por el estrés crónico continuado que se da en el día a día al enfrentarse a la enfermedad de la persona cuidada y que implica tareas monótonas y repetitivas, produciendo en el/la cuidador/a una sensación de falta de control, y pudiendo agotar las reservas psicofísicas de la persona. Es más habitual en los cuidadores informales, es decir, en los/as familiares cuidadores/as, ya que, entre otros factores influyentes, cuentan con menos formación sobre cómo realizar los cuidados, sobre la enfermedad, etc.
El mutismo selectivo
El mutismo selectivo es un trastorno que consiste en seleccionar las situaciones o circunstancias en las que se habla. La persona suele hablar cuando se siente segura, pudiendo evitar en otras situaciones reír, llorar o emitir cualquier sonido tipo de sonido. Afecta principalmente a la etapa infantil, aunque si no se trata este trastorno puede permanecer hasta la etapa adulta, con las consecuencias que conlleva.
Cuando la inhibición del lenguaje persiste en determinadas situaciones específicas, progresivamente puede irse generalizando hasta derivar en el mutismo total, es decir, evitar hablar en cualquier situación social.
El cruce del río
Hoy os traigo un nuevo cuento para pensar. A ver a qué reflexiones llegáis tras su lectura:
«Había una vez dos monjes Zen que caminaban por el bosque de regreso al monasterio. Cuando llegaron al río, una mujer lloraba en cuclillas cerca de la orilla. Era joven y atractiva.
- ¿Qué te sucede? — le preguntó el más anciano.
- Mi madre se muere. Ella está sola en su casa, del otro lado del río y yo no puedo cruzar. Lo intenté —siguió la joven— pero la corriente me arrastra y no podré llegar nunca al otro lado sin ayuda… pensé que no la volvería a ver con vida. Pero ahora… ahora que aparecisteis vosotros, alguno de los dos podrá ayudarme a cruzar…
- Ojalá pudiéramos —se lamentó el más joven—. Pero la única manera de ayudarte, sería cargarte a través del río y nuestros votos de castidad nos impiden todo contacto con el sexo opuesto. Eso está prohibido… lo siento.
- Yo también lo siento —dijo la mujer y siguió llorando.
