Cada vez es más habitual ver a personas “enganchadas” al móvil. Van andando por la calle más pendientes del móvil que del paso que van dando, están con otras personas y no dejan de mirar la pantalla de su móvil en vez de interactuar con dichas personas, etc.
Aunque esto es relativamente común hoy en día, no significa que constituya un problema para la persona. ¿Cuándo sí que supone un problema? Cuando la persona sufre problemas físicos y psicológicos como ansiedad, palpitaciones y/o sudores cuando se olvida el móvil en casa, se queda sin saldo, sin cobertura o sin batería.
