María Villegas. Psicóloga

La independencia dentro de la dependencia

La independencia dentro de la dependencia

Muchas veces, por facilitarnos las cosas a nosotros/as mismos/as, realizamos tareas que podrían hacer los mayores por su cuenta. Por ejemplo, si una persona mayor tarda mucho en vestirse, tendemos a vestirla para terminar cuanto antes con la tarea y hacer otra cosa; con la comida igual, le damos nosotros/as para evitar que se manche y vaya más deprisa; y así con un sinfín de tareas. Así conseguimos crearle una dependencia a esa persona, que podría hacerlo por sí misma, pero como tenemos prisa o queremos “hacer las cosas bien”, no se lo permitimos, y lo hacemos nosotros/as de la forma que pensamos que es la mejor.

Sin embargo, esto es un gran error. Al hacer esto, la persona se vuelve dependiente en ese aspecto, y esto se irá generalizando a otros, y su dependencia irá aumentando. A la vez que dicha dependencia aumenta, sus sentimientos de inutilidad, pensamientos de “ya no valgo ni para vestirme”, etc. irán fomentando estados depresivos y aislamiento social.

Por ello, hay que fomentar todo lo contrario, que la persona siga con su independencia, y aunque queramos hacerlo nosotros/as porque seamos más rápidos o pensemos que lo hacemos mejor, hay que dejarles su tiempo para que realicen sus tareas y actuar nosotros/as como un apoyo. Que sean independientes influye en su estado de ánimo, en su salud mental y física, ya que además, se verá forzado/a a hacer algunos ejercicios que de otra forma no haría.

Hay que procurar la autonomía del anciano, dentro de sus posibilidades y haciéndole saber que dispondrá de ayuda si lo necesita.

FreeImages.com/Jorc Navarro

Si vive en su casa, que es la mejor opción si es una persona relativamente sana, y tiene buenas condiciones, mantiene mayor independencia, y favorece su seguridad e integración social. Para ello, la vivienda debe ser cómoda y estar condicionada en función de las necesidades.

En el caso de las personas que viven en residencias, se les debe estimular para que realicen las actividades que sean capaces de llevar a cabo, evitando además que aumente, en la medida de lo posible, su deterioro físico y mental. Para ello podrán realizarse distintas actividades de la vida diaria en grupo, para fomentar también las relaciones sociales, o solo si lo prefiere.

Asimismo, todo lo expuesto puede aplicarse tanto a las personas mayores como a las personas que tengan algún tipo de dependencia física o mental. Hay que fomentar la independencia dentro de la dependencia que tenga cada uno/a, y conociendo dónde están las limitaciones de cada cual.

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